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El Tiempo de Dios

2 min de lectura

Si tienes un problema muy agobiante, una necesidad muy grande en tu vida; tal vez el problema es que monopolizas toda la plática con Dios y no le estás escuchando a Él para nada.

¡Deja de hablar tanto y toma tiempo para escuchar! Escucha la Palabra de Dios. Quédate en silencio y deja que Él te hable.

Cuando estés en silencio esperando en Él, escucharás un susurro, una suave voz.
Alguien llamó a eso “un impulso divino”, pues es una impresión en tu corazón indicándote que tienes que hacer algo en particular

Algunos creen que orar significa seguir pidiendo y pidiendo, seguir hablando y rezando y rogándole al Señor con una gran palabrería y una gran insistencia para convencerlo de que nos conceda lo que queremos.
Este tipo de oración no demuestra mucha fe, ni confianza en que Él va a responder. Todo lo contrario , demuestra tu falta de fe e incredulidad, pues dudas que Él ya te oyó y que la respuesta está en camino.

Cuando ores, no necesitas seguir pidiéndole lo mismo e insistir con tantas palabras tratando de expresar lo que quieres. Lo que en verdad necesitas es seguir ‘creyendo’, y ‘esperando con fe’.
¡Espera que Dios te responda!
La respuesta está en camino, ¡Dios responderá!
¿Sabías que el sentido más sublime de la oración no es insistir o demandar a Dios?
Es entrar en comunión con Él, remontando todo nuestro ser hacia los cielos y esperando con fe la respuesta divina.

Una palabrita, por Martha Snell-Nicholson: (traducido del Inglés)

A veces no oro con palabras.
Tomo mi corazón en mis dos manos,
Y lo alzo hacia el Señor …
… Yo se que Él me entiende.

A veces no oro con palabras.
Mi espíritu se postra a Sus pies,
Y con Su mano sobre mi cabeza,
Nos comunicamos en dulce silencio.

A veces no oro con palabras.
Pues estoy cansada y deseo reposar,
Y mi corazón encuentra todo lo que anhela,
Reposando sobre el gentil regazo de mi Salvador.

Si has orado mucho y aun no recibes la respuesta a tus peticiones y sientes como si los Cielos están cerrados y Él se ha hecho el sordo a tus ruegos y oraciones, recuerda esto:

Ninguna oración sincera a nuestro Padre Celestial ha sido ignorada o no ha sido respondida. Pero también es verdad que Dios tiene Su tiempo para el cumplimiento de Su propósito. Él sabe lo que es mejor para Sus hijos y a veces usa formas extrañas para disciplinarnos y enseñarnos y eso lleva tiempo.

Descarga esta diapositiva aquí:   El Tiempo de Dios

 

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46 comentarios

  1. Ana Jazmin Molano

    me registro para recibir notificaciones de usedes. gracis DIOS los bendiga

  2. veronica ines

    GRORIA A DIOS MI SEÑOR ES BUENO EL NO SE EQUIBOCA
    EL NOS DA LA ENSEÑANZA A TREVES DE ESTA PAGINA
    E HABLADO MUCHO TIEMPO Y NO LO DEJABA ESCUCHAR
    HACEMOS COMO LAS AMIGASV NOS GUSTA QUE NOS ESCUCHEN
    PERO NO NOSGUSTA ESCUCHAR.
    GRACIAS A DIOS TODO PODEROSO,QUE A PERMITIDO
    SU MISERICORDIA, DESDE QUE LLEGO AMI VIDA AMEN.

  3. MARCELA ORTIZ

    LE DOY GRACIAS A DIOS POR PERMITIR HOY VER Y ENTENDER ESTE GRANDIOSO MENSAJE, PUES VENGO PIDIENDOLE A DIOS TODOS LOS DIAS POR UN MILAGRO EN MI VIDA; QUE NI LO MENCIONO POR QUE SE QUE EL YA LO HIZO. SOLAMENTE ES DISPONERME A ESPERAR CON PACIENCIA.
    SI MI PADRE CELESTIAL SABE DE QUE TENEMOS NECESITAD ES LLENARSE DE PACIENCIA Y ESPERAR ¡YA SE QUE ES EN SU TIEMPO!
    QUE DIOS BENDIGA A DE RENUEVO DE PLENITUD POR DARNOS SUS ENSEÑANZAS CADA DIA. PUES ES DIOS QUIEN NOS HABLA…………..

  4. Anónimo

    QUE MARAVILLOSO MENSAJE!!!!. GRACIAS PADRE AMADO POR ESTAR EN MI CORAZÓN!!! ES VERDAD, A VECES SIENTO QUE MI MENTE ESTA AGOTADA DE TANTO ORAR PIDIENDO LO MISMO… YO SE QUE MI AMADO PADRE YA SABE CUAL ES MI SITUACIÓN. A PARTIR DE HOY ORARE SOLO AGRADECIÉNDOLE MI MILAGRO Y MI VICTORIA.Y SEGUIRE LEYENDO SU PALABRA. PADRE TE AMO CON TODO MI CORAZON
    AMEN Y AMEN.

  5. Doris Salinas

    En muchas ocasiones sino en la mayoría buscamos respuestas instantáneas, se nos olvida que nuestro tiempo y el de Dios son muy diferentes, y sí realmente nuestro Padre actúa en formas misteriosas, a veces muy duras, y como se señala en la reflexión busca disciplinarnos usando maneras que irritan y crispan nuestros nervios, pues en cada nueva dificultad o aparente indiferencia a nuestros ruegos va poniendo a prueba esa infinita paciencia que él nos ha tenido desde siempre para que sigamos sus enseñanzas y lo busquemos como único y verdadero fundamento en nuestra vida. No olvidemos siempre volver nuestras peticiones hacia Dios, pues con certeza en su tiempo nos responderá.

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