¿Podrán Creerme Ahora?

Durante doce años un hombre había estado quejándose de lo mismo. Cada año insistía con un médico distinto. Siempre hacía la misma pregunta: «¿No me cree, doctor?» Y siempre obtenía la misma respuesta: «Usted no tiene nada.»
No obstante, Howard Peckham estaba realmente enfermo, y su enfermedad un día cobró su víctima. Howard Peckham, a los treinta y dos años, murió del corazón. Evidentemente tenía presentimiento de su muerte. Antes de morir le pidió a su hermana Phyllis que pusiera sobre su tumba este epitafio: «¿Podrán creerme ahora?»