Clásica Amabilidad

Había una vez un niño de ocho años que entró a una heladería y se sentó en una mesa. La mesera al verlo sentado, le acercó un vaso de agua fría. El niño con mucha amabilidad le preguntó a la mesera, “Señorita, ¿Me podría por favor decir cuánto cuesta un cono de helado de chocolate?