Todos Pueden Jugar

Todos pueden jugar:Una de las herramientas que Dios utiliza para tal propósito es la solidaridad con los que sufren o padecen limitaciones.

Deja secar la Ira

PowerPoint -> Mariana se puso toda feliz por haber ganado de regalo un juego de té de color azul.

 Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino bien temprano a invitarla a jugar. Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana.

Julia entonces pidió a Mariana que le prestara su juego de té para que ella pudiera jugar sola en el jardín del edificio en que vivían.

Ella no quería prestar su flamante regalo pero ante la insistencia de la amiga decidió, hacer hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial.

Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado al suelo. Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota.

A mi hijo ya crecido

Mis manos estaban ocupadas en el día;
No tuve bastante tiempo para jugar
Los pequeños juegos que me pediste…
No tuve bastante tiempo para ti.

Promesas – No vuelva a trabajar

Promesas – No vuelva a trabajar

Una maestra de preescolar comentó en cierta oportunidad respecto de los niños de la clase de 5 años: Construyen, desarman y vuelven a construir en un días más de lo que un obrero en una construcción hace en semanas, pero jamás llaman “trabajo” a lo que hacen. ¡Para ellos es jugar!

Ya sea que trabaje con las manos o con la mente, amar lo que uno hace es el secreto para divertirse mientras se gana dinero. En realidad, el trabajo deja de ser un “trabajo”.

Descubra qué es lo que le gusta hacer y jamás volverá a “trabajar” en su vida.

Jeremías 6:16
Deténganse en los caminos y miren;
pregunten por los senderos antiguos.
Pregunten por el buen camino,
y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado.

Padre e Hijo

        Mi hijo nació hace pocos días, llegó a este mundo de una manera normal… Pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos. Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba. Cómo crece mi hijo de rápido. ¡Cómo pasa el tiempo! Mi hijo a […]