Se Busca: “Un Joven con un corazón conforme al de Dios”

Se Busca: Un Joven con un corazón conforme al de Dios Uno de mis mayores deseos, y por lo que lucho día a día es, tener un corazón conforme al de Dios. Sé que no es una tarea fácil pero si David en aquel tiempo lo logró, con todas sus limitaciones, complejos, debilidades, sé que […]
“Y no habrá dios capaz de librarlos de mis manos”

Uno de los grandes imperios del mundo antiguo fue Babilonia y uno de los reyes que la historia recuerda es el rey Nabucodonosor. En la Biblia podemos encontrar referencia en el libro del profeta Daniel, en el Antiguo Testamento. En el capítulo 3 se narra como un día este rey decide erigir una estatua de oro, ésta tenía unos 27 metros de alto y unos 2,7 m de ancho. La Biblia no específica si esta era de oro macizo o si representaba un hombre, un dios o por sus dimensiones, un obelisco, lo que la Biblia si afirma es el hecho que este rey decretó un edicto que obligaba a todos los seres de la tierra a inclinarse ante la estatua y adorarle, de lo contrario quien no lo hiciera sería irremediablemente arrojado a un horno en llamas.
Pues, tres jóvenes no aceptaron tales condiciones, servían al Dios Altísimo y no estaban dispuestos a inclinarse ante otros dioses ni a adorar a ninguna otra cosa fuera de su Dios. El rey por medio de unos astrólogos que acusaron a estos muchachos se enteró de la situación y les mandó a llamar para retarles al decir que si no obedecían no habría dios capaz de librarles de su mano. He aquí las poderosas palabras de estos jóvenes ante las de Nabucodonosor:
Preparado para Atreverte
Intentar algo nuevo quizá sea aterrador y hasta peligroso. Por eso es mucho más inteligente aceptar un riesgo calculado que un paso imprudente. Charles Lindbergh se metió en un riesgo calculado cuando decidió cruzar el Atlántico solo con un monoplano de un solo motos. ¿Tenía Lindbergh temor? Sin duda podía haberlo tenido […]
Las dos leyes (Parte I)
“He deseado tu salvación, oh Dios, y tu ley es mi delicia” Salmo 119:174 . . Hace un par de meses tuve que ir a la ciudad (yo vivo en un pueblo de las afueras) y de regreso, cuando me disponía comprar el boleto del tren, me di cuenta que la fila de personas […]