Quiero Confiar
Fui criada con principios morales comunes:
Cuando era niña, madres, padres, profesores, abuelos, tíos, vecinos eran autoridades dignas de respeto y consideración.
Cuanto más próximos o más viejos, más afecto inimaginable responder maleducadamente a los más ancianos, ni a maestros o autoridades.
Confiábamos en los adultos porque todos eran padres o madres o familiares de todos los chicos de la cuadra, del barrio, de la ciudad…
Teníamos miedo apenas de los oscuro, de los sapos, de los filmes de terror…
Hoy me dio una tristeza infinita por todo lo que perdimos.